9.3.06

El placer de escribir

Necesidad de derramarme por dentro en palabras, de hacer el pensamiento verbo, de visualizar mi mundo interior. Hace tiempo que callo mis dedos, mis relatos difuminados, casi invisibles, en algún lugar de mi mente, desdibujados, trazados torpes de carboncillo sin sentido... Intentaré volver a escribir mis pequeñas historias , esas que polulan por mi mente hace tiempo, esas que surgen tras la contemplación del mundo en general, darles vida, coserlas a puntadas precisas, con mano firme, sin pincharme los dedos...
Luz de día
Vaga errante por la casa. Recorre una y otra vez las resabidas losas del suelo arrastrando los pies. La noche se presenta larga, más de lo acostumbrado. Mira el reloj nuevamente, mientras el eterno cigarrillo en sus dedos se consume lentamente, como el tiempo interminable, como su propia vida. Son las cinco. Esboza la sonrisa amarga que perdura ya demasiado. Otra no sale, se perdió en el tiempo, se perdió en su memoria, se perdió con el último abrazo...
Se dirige al baño y se contempla en el espejo. La imagen le aterra, su propia imagen. No se reconoce:
-¿Dónde estás que no te encuentro?
Abre el grifo y contempla el agua derramarse,desperdiciándose. Como su vida. El pensamiento asalta su mente y ante la verdad innegable una punzada se clava en el pecho. Abatida, se sienta en la taza de váter.
- ¡Qué patética! Con lo que tu eres, mejor dicho has sido, y aquí estás Ana, sentada en la taza del váter a las.... cinco y media de la mañana, bloqueada, sin fuerzas y apunto de... llorar. Hace tiempo que no lo haces, te niegas la satisfacción de que surquen tu rostro una vez más y reconócelo, te estás ahogando en ellas, llorando por dentro a cada minuto que pasa.... basta!
Y rompe a llorar. Y no puede parar. Y se ahoga en sollozos: Y vuelve a respirar.
- ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿ Por qué a mí? ... si , le quiero, le quiero tanto...
Y se contempla nuevamente en el espejo. Y aparta el flequillo que le tapa gran parte del ojo izquierdo. Y el golpe maldado ya es de color amarillento, con tonalidades verdosas y pinceladas aún de morado. Y el ojo apenas está rojo ya por el derrame.
- Ya casi está curado. Fue ... un arrebato. La culpa es mía por no saberme callar a tiempo. La culpa es mía por no haber sabido que no tenía un buen día. Me quiere y lo sé, sólo que ... a veces...
Nuevamente recorren lágrimas rebeldes sus mejillas. Se enjuaga la cara. Sale del baño. Va a la habitación de matrimonio. Entra. Oye su respiración desde los pies del lecho. Se acerca. Se sienta a su lado.
- Mírale. Qué tranquilo duerme. Qué gusto da verle así. Sosegado. En paz.
Le acaricia sin rozarle apenas la cara. Él refunfuña y se da la vuelta. Coge ropa descuidada en una silla y sale de la habitación asustada.
- ¿Por qué?
Y entonces sus ojos se abren hacia la realidad innegable:
- ¿Por qué tengo que estar noches enteras sin dormir?
- ¿Por qué tengo mi alma impregnada de asquerosa amargura?
- ¿ Por qué mi cara señalada por su rabia?
- ¿Por qué él duerme plácidamente y yo me paso las noches en vela?
- ¿ POR QUÉ?
- Porque eso no es amor, es dependencia. Porque has dejado de ser persona. Porque ya no te quiere. Porque no te puede querer nadie si NO te quieres a tí misma. Porque .... SE ACABÓ.
Se viste con prisas. Excitada por la verdad abierta ante sus ojos. Pensamiento martilleante en la cabeza:
- Rompe el círculo , rómpelo, rómpelo, rómpelo...
Y sale a la calle. El viento le abofetea la cara. La respiración entrecortada, los labios temblorosos. El resto del cuerpo también tiembla. Aspira una bocanada de aire. Le inunda los pulmones. Y grita en silencio.
Mira al cielo desorientada. El alba se clava en la retina dilatada, estupefacta ante el descubrimiento de su propia realidad.
Y respira de nuevo profundamente.
Y ese respiro le llena todo su ser por dentro. Y ese aire helado le sabe a LIBERTAD.

2 comentarios:

Pipero dijo...

REAL COMO LA VIDA MISMA!!! algún día te explicaré una experiencia personal relacionada con este tema. Qué relacionada está la dependencia emocional con los malos tratos!!!

Beth dijo...

Y yo te explicaré otra...
Besos miles